Lúcia Mendo, poeta y
actriz, vuelve a entonar su himno de guerra,
vuelve a revelarnos su esencia..., pues aquí laten
los recuerdos de Quilca, el frío y el rostro baldío de las nocturnas
calles limeñas, y sobre todo, su honda y elevada
pasión para vivir y existenciar su
condición y dimensión de mujer, de artista y de madre.
Poemas
URBANA
Luego de arrojar el cansancio
vuelvo a mi
como una gota resistiendo
tránsito Lima
las calles se abren
desperdigando mi aliento a alcohol
y me hallo sola
lamentando
los botones de mi blusa
la monótona cara pintada
y esa alargada historia
de hurtar al tiempo
la aurora ahoga mis senos
dos tinajas de vino
al borde del suicidio
SIN TITULO
Fiel creyente
del viejo elefante blanco:
He visto eruptada
la miseria carcomiendo tu mi mesa.
He visto tus bolsillos
sentidos
monedas royendo
alimentos.
He visto tu esputo
a las llamadas de alerta.
Fiel creyente
del viejo elefante blanco:
¡Que culpa tienes
de la esperanza!
¡Culpa tienes
de la esperanza equívoca
Del amén hacia el viaje animal
Del miedo al despertar turbulento
A la muerte inevitable
a la desaparición insospechable
a la explosión ineludible.
Fiel creyente
del viejo elefante blanco:
He visto tu sombra
secuestrada
tus reclamos torturad
tu hálito asesinado.
Fiel creyente
del viejo elefante blanco:
Anudando una y otra vez
tu cadáver acéfalo
creyente fiel perdido
en la oscuridad de tu iglesia
REPETITIVO
Porque soy un estúpido
cassette
un ser aburrido
Y lo que llamamos
amamos
Fue solo
el sentirnos sin palabras
el desearnos sin más ganas
que el instinto
El ir y venir
callados
amor lleno de renuncias
y despedidas
De que forma estamos
expresados
si lejos morimos
si cerca ya no vivimos
INERCIA
En las revueltas
sábanas
COPULA!
Martirio
acostada sobre mi rabia
abres la orquídea
por la ociosa tarea
Sexo rutinario
torna
humedece
atolladero de ilusiones
vaivén de pétalos enrojecidos
simiente activada
taladro forzando
un túnel derrumbado
carretera fracturada
Presiona y astilla
Revuelve y arde
Presiona y deshoja.
|